Recordando a Arthur Glaziou después de 125 años de su partida

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Y entregar la vida en cumplimiento del deber si así fuese necesario…

De los 4 mártires en actos de servicio que tiene nuestra compañía, sería imprudente elegir a uno como favorito, no se puede tener favoritismo en este tipo de cosas, sobre todo considerando que sus muertes significaron una tragedia para nosotros y para el cuerpo de bomberos de Santiago, sin embargo en mi naciente estadía en la Pompe France, uno de ellos es quien personalmente me genera más atención sin desmerecer en absoluto el sacrificio enorme de Charles Gourgeon, la lamentable tragedia de Amunategui y Huérfanos donde entrega su vida Pierre Delsahut y la herida abierta que aun duele con la partida de Carlos Pérez hace tan solo 11 años, es Don Arthur Glaziou Cheminaud, ya se cumplen 125 años de su aniversario luctuoso y para los que hoy integramos la Pompe France Santiago aun existe una enorme mistica y mucha incertidumbre de lo que paso esa fatal madrugada del 16 de enero de 1892, pero ¿por qué Arthur Glaziou genera eso? No podría determinar ciertamente el misticismo que existe en torno a la muerte de nuestro primer mártir de compañía y el quinto de nuestra institución, muchos son los factores que influyen en aquello, como lo es la época en que esto sucedió ya que no se disponía de la tecnología que poseemos en la actualidad y es por ende que el oleo que está colgado por sobre la testera de la sala de sesiones es un retrato hablado de sus propios compañeros de la época debido a que no existían fotografías de Glaziou para entonces, que romanticismo entrega la historia cuando en los pasillos los más antiguos te cuentan esa historia y uno realiza imaginariamente un viaje en el tiempo para tratar de posicionarse en ese entonces y contemplar cómo se vivió aquel momento, queda claro que hoy no tenemos certeza de cómo fue realmente Arthur físicamente, pero si sabemos de su inagotable entrega al servicio de la comunidad, allá en su juventud en la lejana Francia ya había sido condecorado por salvar varias vidas, una de ellas amarrándose una cuerda la cual ato a un árbol y se lanzo al rio en socorro de una persona que allí se ahogaba, luego de recalar en nuestro país y con un único pariente con quien trabajaba en unos viñedos al sur del país y motivado por su grandiosa voluntad ingresa a la Pompe France Santiago en 1891. Tan solo un año de servicio y un poco más tenía hasta aquella noche donde se declara un dantesco incendio en la calle del Estado esquina con la de Moneda (nor-poniente) cuentan los relatos de la época que debido a la escases de agua se estuvo tres cuartos de hora esperando a tener una buena fuente de agua, para entonces el incendio ya consumía gran parte de la manzana y Arthur trabajo sin descanso durante toda la noche, ya estaba amaneciendo y Arthur sin descanso alguno se hacía presa del peso de sus ojos, el sueño y el agotamiento probablemente le afectaron demasiado, se prestó a bajar por una escala que superaba los 12 metros de altura, el trabajo de la compañía estaba por culminar, pero sus brazos no dieron más, la fuerza de sus manos no fue suficiente y el enorme peso de la manguera de cuero que llevaba sobre su hombro lo hizo caer encontrando el frio abrazo del descanso eterno y el respeto perpetuo de todos sus compañeros y de nosotros que hoy 125 años aun mantenemos vivo. Su vida terrenal se apagaba pero su espíritu grababa a fuego la historia en nuestra compañía, ¿habrá imaginado tan solo una vez que su nombre, historia, heroísmo, valor y entrega quedaría plasmada en los libros de la historia en las hospitalarias tierras al sur del mundo? El tiempo avanza y tan solo nos queda el recuerdo de quien entrego su vida en cumplimiento del deber, el hizo valer con su sangre el mismo juramento que cada uno de nosotros realiza al ingresar a las filas de la compañía, el momento en que las palabras que salen desde adentro diciendo: ¡Sí! Juro,  sello para la eternidad el recuerdo de Arthur Glaziou Cheminaud en la Pompe France Santiago.

Descansa en paz Arthur Glaziou, con admiración e inconmensurable respeto te recuerda la Pompe France y los bomberos de Santiago.

Javier Labbé M.

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