La Francesa

Te vi por primera vez, una fría tarde del invierno austriaco. Pasamos rápido en un vehículo de la empresa por fuera de un estacionamiento con unas 20 máquinas. Más o menos a unos 200 metros de distancia te reconocí de inmediato.

Destacabas por sobre cualquier otra por tu estilo francés. Sin duda eras distinta a todas las otras. Tu rojo brillaba más que las otras máquinas, tu techo y parachoques blancos te identificaban del resto. Tu puerta roja y no negra era distinta a todas las demás. Tu cuerpo de bombas con llaves y manillas, difiere de los otros que solo tienen paneles digitales.

Los días que compartimos te pude contar varias cosas. Te conté de los franceses que en un caluroso verano de 1864 en el hemisferio sur, fundaron una compañía de bomberos, en el país que queda al fin del mundo para proteger su capital. Te conté que serás la décima bomba de la Cuarta. En ese momento entendiste por qué llevabas un número 4. También te dije que ese no era el 4 de la Cuarta. Te conté que en Chile hay muchas Cuartas, pero una sola lleva un 4 especial.

Cuando me subí en tu cabina, te imaginé repleta de bomberos, con uniformes parisinos, en camino a alguna emergencia. Sin duda se sentía la impronta francesa.   ¿Qué es la impronta francesa? Me preguntaste esa tarde.   Te respondí que tus 8 últimas antecesoras nacieron en Francia y solo nuestra primera bomba a vapor y tú, son las únicas nacidas  fuera de ese territorio. Te expliqué que eso causó un poco de revuelo entre los bomberos que te tripularán, ya que ellos querían una bomba “francesa”.  Por lo tanto es muy importante que tú te sientas como francesa y que lo seas lo antes posible.

Para eso ya tienes algo de camino avanzado. Primero que nada, a los pocos día de tu nacimiento austro – alemán, te pusieron a cada lado un escudo metálico, con los colores de la bandera de Francia, un casco y unos pitones. Al medio el número 4. Por lo tanto desde tu nacimiento llevas un escudo francés. Te comenté que tu diseño gráfico también es francés, como lo será también tu sirena electrónica.

También te comenté que uno de los ingenieros austriacos me dijo que cada una de las máquinas que se enviaban a Chile tenían un nombre dado por los operadores para identificarlas rápidamente. Me contó que a una le llamaban “La Esmeralda”, que a otra la llamaban “La Verde”. Luego le pregunté cómo te decían a ti. Ante mi sorpresa el ingeniero me contesto “La Francesa”.

¿Qué voy a hacer en Chile? Me preguntaste…. En un par de meses vas a viajar a un puerto, navegarás miles de kilómetros por el atlántico y el pacífico. Llegarás a un cuartel ubicado en calle Santo Domingo. El centro de Santiago es muy difícil para manejar, muchas imperfecciones en las calles, pistas angostas y muchos vehículos. ¿Son como las calles de Linz? me preguntaste. No, te respondí rotundamente. Las pacíficas calles del hermoso Linz no se comparan al caótico centro de Santiago. Te conté que también la ciudad es atravesada por un río, pero mucho más pequeño que el imponente Danubio.

Te conté que trabajarás en antiguos barrios de Santiago como Brasil, Yungay o Independencia. También trabajarás en altos edificios modernos, galerías comerciales. Protegerás el Palacio de Gobierno, Tribunales de Justicia, museos históricos, estaciones de metro, nuestro Cuartel General entre muchas otras cosas.

Esa fría tarde en Austria, te conté que cuando llegaras todos iban a estar muy felices, celebrarían y harían una fiesta para recibirte. Pero también ese día, todos lloraríamos. Lamentablemente a la que reemplazas es a una bomba histórica. La más amada entre todas. La que nunca nos ha defraudado, la que nos ha visto reír y llorar, celebrar y asumir nuestros fracasos, las que nos ha protegido en tantos trayectos a emergencias. Te conté también que un cuartino inolvidable entregó la vida en su amada bomba.

Tu desafío es muy grande, te pido que sigas mis recomendaciones y cuando entres por primera vez al Cuartel de Santo Domingo y compartas una noche con la Renault escúchala atentamente, pregúntale todo, que te cuente cómo nos ha visto crecer, tripularla y manejarla. Que te cuente lo que se siente al ver nacer a un cuartino y luego verlo ser Bombero. Que te cuente que siempre trabajamos por donde el fuego se propaga, por los techos. Dile que te enseñe a hacer rendir el agua de los grifos, ya que ninguna otra bomba le saca mayor rendimiento al agua que la Renault. Pregúntale cómo se hace sonar la sirena para cuando debas rendir honores a los cuartinos que nos dejen, porque verás a muchos partir.

Cuando entres en servicio tendrás mucho tiempo para conversar con tu nuevo hermano, el pequeño H-4. Una leyenda viviente, que ha recorrido los caminos como ninguna otra máquina, que lo vemos a veces trabajando frente al mar y en otras oportunidades trabajando en la nieve de la hermosa cordillera chilena.  Pregúntale cómo se surcan las calles del colapsad Santiago, porque no hay nadie que sepa mejor que él cómo hacerlo.

Cuando salgas a tus primeras emergencias te darás cuenta que en Chile los niños te saludarán, se sacarán fotos contigo, te filmarán mientras vas en camino. La gente irá al cuartel sólo para conocerte y sacarse fotos contigo. Ese cariño, no lo encontrarás en ninguna otra parte del mundo.

Francesa, la tarde que te vi por última vez en Linz supe que esto no era pasajero, supe que llegarías a Chile y nos veríamos por muchos años. Por favor llega con mucha humildad, trabaja con Altruismo, con Eficiencia y con Discreción.

Por último  te quiero pedir un favor, antes de que veas partir a la vieja B-4, dile que lucharás incansablemente, para que algún día, en muchos años más te llegues a parecer en algo a ella.

Te esperamos Francesa. 

Comentarios (9)

  1. Que hermoso relato….. una genial forma de describir la futura partida de la mistica y fiel Francesa Renault Camiva sino estoy errado de 1993 y la llegada de la nueva Francesa … reitero hermoso relato…

  2. muy hermoso relato… los que somos bomberos podemos vivir esto a diario… nuestras bombas son como los hermanos mayores, con experiencia, con anécdotas… en fin… nos acompañan y nos cuidan… genial.

  3. Precioso relato mas aun de quien tuvo un gran privilegio darle la bienvenida ala renault cuando llego i nos dejo la berliet que estas palabras sean un real aliciente a los nuevos cuartinos

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